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Esta investigación es absolutamente nueva y original en el ámbito pedagógico, siendo el primer trabajo sobre el jardín de infancia de Giuseppina Pizzigoni, a 80 años de su fundación. Este estudio tiene el objetivo de demostrar que una idea pedagógica puede vivir en el tiempo y desarrollarse en modo creativo, sin ser la imitación de un modelo y proponiendo una renovación permanente de la educación y del modo de trabajar en la escuela. Por diferentes vicisitudes Giuseppina Pizzigoni llegó a ser objeto de elogio y de reproche. Pero es un hecho que ella fue una mujer que ha sabido ir contracorriente en la escuela, quedándose en ella; que ha renovado la idea y la práctica de la enseñanza; que ha puesto las bases de los cambios que caracterizaron la escuela en los primeros años del 1900; que ha viajado en la Europa que entraba en la nueva era; que ha leído, estudiado, reformulado esa pedagogía momifcada de la cual tenía que liberarse para liberar la infancia. Cuando nos alejamos de la exigencia humana de ofrecer las mejores condiciones de aprendizaje, por todos y para todos, emerge la imagen descolorida de la pedagogía. Al niño que ambiciona el conocimiento y proclama su deseo de estar presente en el diseño de la humanidad en desarrollo continuo, hay que escucharlo con mucha atención y con la intuición creativa que genera y no reprime. El jardín de infancia nació en 1927 para responder a la exigencia social de la ciudad de Milán, que se vio alterada por los cambios de urbanización, industrialización, migración y em ancipación que determinaron la reorganización de las estructuras familiares, laborales, comunitarias y políticas. La población del sur de Italia se desplazó hacia el norte y la del norte anhelaba Europa y América, vistas como metas de progreso científco y tecnológico. La recaída sobre las estructuras económicas y sociales produjo una necesidad desconocida hasta ese entonces, la de instrucción, razón por la cual
la escuela fue vista cada vez más como parte integrante de la sociedad. La escuela se proponía para la sociedad y por ello tenía que remediar las carencias sociales. Desde el punto de vista metodológico, elegimos iniciar del documento histórico, escrito por Giuseppina Pizzigoni para pasar al presente, escrito por otras mujeres que promueven la pedagogía que estamos estudiando y que son las protagonistas de la realización actual del método Pizzigoni. Los testimonios son la señal de transposición de la experiencia escolástica pasada al actual recuerdo, de la narración a la transcripción, de la versión oral a la escrita.
Sandra Chistolini, PhD, es la presidente de la Asociación para la difusión del Fondo Pizzigoni E.T.S., organismo que se ocupa de divulgar los fundamentos teóricos y la práctica del método experimental, según la pedagogía de Giuseppina Pizzigoni. Su actividad docente desarrollada en el ámbito científco-disciplinar de la pedagogía general y
social en las Universidades de Macerata, Perugia y Roma Tre, visiting professor a nivel internacional. Sus áreas de investigación son la pedagogía comparada, intercultural, de la ciudadanía; la formación de los maestros y outdoor education. Dirige la revista científca Il Nodo. Per una pedagogia della persona. Sobre el método Pizzigoni escribió:
L’asilo infantile di Giuseppina Pizzigoni. Bambino e scuola in una pedagogia femminile del Novecento, FrancoAngeli 2009, traducido en seis idiomas; Il Fondo Pizzigoni. Metodo sperimentale e scuola dell’infanzia nei Diari di Sara Bertuzzi, FrancoAngeli 2020; Archivio dettagliato del Fondo Pizzigoni-Chistolini. Genesi e sviluppo del metodo sperimentale nella scuola italiana, Roma Tre Press 2022.


